Cuando maquillar el feedback no le sirve a nadie y de paso, te genera un problema
- 18 jul 2025
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Llevaba 3 veces dando el mismo feedback a la misma persona, había un comportamiento por mejorar y la situación ya se estaba convirtiendo en un problema para mí. Pero después de cada intento, nada cambiaba y ya me estaba empezando a frustrar.
Será que no soy lo suficientemente clara con el mensaje? Será que no lo hice en los momentos adecuados?
Tenía muchas dudas, no sabía dónde se originaba el tema.
De esas casualidades que ocurren en la vida, en el área en la que trabajo tuvimos una charla sobre “Asertividad” y aprendí muchas cosas. Me di cuenta de que esto se originaba ahí, no estaba siendo asertiva al entregar feedback.

Noté que la mayoría de las veces, mi feedback era “sumiso”. Maquillaba demasiado las cosas para no hacer sentir mal a la persona ni sonar muy dura (Aló, síndrome del impostor?). Me daba vueltas para decir lo que quería decir y probablemente la otra persona ni siquiera entendía que le estaba tratando de dar feedback.
También me pasaba que “evadía” las situaciones, es decir, mi feedback era tardío y escaso, además poco claro.

La verdad es que nadie te enseña a dar feedback pero en el camino, he podido aprender algunos tips que me han ayudado un montón:
1. Cita una sesión de feedback, el objetivo es salir de la sesión con accionables concretos y plan de seguimiento. Siempre es bueno salir con un compromiso, para que todo lo conversado se tangibilice y haya claridad de que ambas partes entendieron lo mismo.
¿Te parece volvemos a juntarnos en 2 semanas y revisamos el progreso?
2. Comunicar el feedback no es solo decir “lo que no se está haciendo bien” sino también indicar “cómo se espera que se haga” (la expectativa). Por ejemplo, cuando a los niños les dices “no hagas esto”, en realidad, lo siguen haciendo porque es la única forma que conocen de hacer las cosas, probablemente a la otra persona le pase lo mismo! Hay que comunicar el deseable, ser específicos y claros! Te facilitará la vida.
Para que haga lo que esperas, tengo que saber lo que esperas
3. No tener miedo de dar feedback, porque es una oportunidad de crecimiento para la otra persona y un alivio para ti. Esto me lo enseñó mi coach y fue muy significativo pensarlo así!
El feedback es un regalo
El momento también es clave, si la persona está distraída, la está pasando mal, está preocupada o en otra. Mejor buscar otro momento. Ser asertivo no servirá si la otra persona no está dispuesta a escuchar.
La asertividad es un temón, sin duda seguiré aprendiendo sobre cómo ser asertiva en distintas situaciones, ya sea en lo personal o profesional. Porque al final, el feedback no es un ataque, es una invitación a crecer. Y para aprender a hacer buenas invitaciones, toca practicar.
¿Y a ti, te ha pasado algo similar? ¿Te has sentido alguna vez en uno de los extremos de la no - asertividad? ¿cómo lo trabajaste?




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